jueves, 12 de enero de 2012

Cuida a tus hijos del sol!

Te contamos qué cosas tener en cuenta a la hora de comprar protectores solares 
- Foto: Corbis

¿Sabías que el bronceado no es un signo de salud, sino un intento de la piel de defenderse de la agresión ultravioleta? El tema es más o menos así: el sol emite un espectro de radiaciones y entre las que llegan a la superficie terrestre están la luz visible, los rayos infrarrojos y un alto porcentaje de luz ultravioleta (UV), responsable de las alteraciones de la piel. Dentro de los rayos UV, a su vez encontramos:
* Los UVB, que se quedan en la capa más superficial de la piel y son los responsables de las quemaduras solares.
* Los UVA, que penetran profundamente y son "rayos silenciosos" porque no provocan dolor y atraviesan nubes y vidrios. ¿Qué hacen? Aceleran el envejecimiento cutáneo, pueden causar intolerancias solares, hiperpigmentación y, junto con los UVB, incluso cáncer de piel

Empezar a tiempo

Entonces, además de cuidarte vos, tenés que prestar atención a los más chiquitos. No te olvidés de que ellos son los más expuestos: no sólo porque tienen actividades al aire libre durante todo el año, sino porque el efecto de las radiaciones UV es acumulativo, progresivo e irreversible. Hay que empezar a prevenir cuanto antes, porque los riesgos se relacionan con la frecuencia de la exposición y el cuidado que se tuvo desde la niñez. Los expertos dicen que, en los primeros 19 años una persona recibirá entre ¡50 y el 80 por ciento! de RUV de toda su vida. Y en los chicos, además, el sistema de protección natural de la piel no está totalmente desarrollado.

Cómo darte cuenta si un protector filtra los rayos UV

El envase debe contener el FPS, que indica el factor de protección solar frente a los rayos UVB, y el PPD, que indica la protección solar contra los UVA, o el símbolo UVA, lo cual significa que contiene protección frente a este tipo de rayos. Los dos, tanto el FPS como el PPD o UVA, tienen que figurar en el envase.

Algunos consejos para proteger a los chicos

Aplicarles el protector generosamente 30 minutos antes de la exposición y volvé a aplicarlo cada dos horas: es una rutina a la que hay que acostumbrarse.
Protegerlos incluso cuando está nublado, ya que los rayos solares atraviesan las nubes.
Poneles protector solar tanto en invierno como en verano: los rayos UVA llegan con la misma intensidad durante todo el año.
No lo expongas al sol entre las 11 y las 16.
En la playa, poneles gorro, anteojos y remera.
Dales agua de forma regular, porque la radiación solar deshidrata el organismo.
No caigas en el error de proteger más zonas del cuerpo que otras.
Fuente:Revista Holala
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